Lo primero es aclarar que el insomnio no es una enfermedad, es una consecuencia y es multifactorial y aquí lo revisaremos desde lo emocional.

Biológicamente es una acción de vigilancia. Así que analicemos…

Cuando se presenta el insomnio es porque sin duda hay algún estrés, así que lo ideal es identificar cuál es esa situación que nos tiene estresado y que nos impide conciliar el sueño, mantenerlo o reparar.

Puede suceder qué haya ocurrido algún evento que llevó a tu cerebro a estar en alerta. Algún accidente, enfrentamiento… algo inesperado por lo que inconscientemente estás preparado para ese evento.

También puede estar relacionado con esas decisiones que no te atreves a tomar y en esos momentos de “descanso” tu cerebro revisa una y otra vez esas cosas que no puedes definir.

Quizás estás atravesando por una situación en la que necesitas hacer un cambio pero no te atreves. El miedo te impide dar ese paso.

Si estás teniendo mucho estrés laboral puede suceder que en la mañana te levantes y sientas que no descansaste, eso ocurre porque cada noche te acuestas pensando en todo lo que tienes que hacer al día siguiente.

Son muchas las cosas a considerar así que, revisa tu vida antes de los episodios de insomnio y después de ellos. Hazte consiente de esas situaciones que te mantienen en alerta y que te impiden desconectar a la hora de dormir.

También recuerda qué hay un componente generacional importante que puede influir y es la información que traes de tus antepasados.

Mientras identificas el conflicto y lo trabajas puedes tomar algunas acciones día a día…

Si tienes miedo… actúa a pesar de el.
Toma decisiones.
Ejercítate.
Medita.
Aliméntate sano.
Toma magnesio.

Y tú? Que crees que te impide reparar? 

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