Y ahí empecé a romperme en serio.

Estas fueron mis palabras para una amiga, a quien amo inmensamente y es que, ella fue la persona que me dijo las palabras que me llevaron a  ver lo rota que estaba. 

Si, ya estaba rota así que ese “empece a romperme en serio” en realidad era… empecé a separar los pedazos que mal puse con los años para poder mantenerme en pie… eso si, siempre desde el papel de víctima y es que no concebía otra forma de vivir si no desde el “pobrecita yo”.

Todo era lamentos. Por años no hice mas que llorar y preguntarme ¿Por qué? Yo no lo notaba y menos sabía que los demás podían verlo. Podían ver que mi sonrisa ocultaba todas esas horas de llanto en mi habitación. La tristeza era mi compañera fiel y esta amiga un día me lo dijo… me pregunto ¿Hasta cuándo vas a sufrir? RESUELVE ESE PEO.

Y empecé a hacerme consciente

¿Fue duro?… si! Y creo que aún lo es… ¿A quién le gusta mirar atrás y darse cuenta que por años fue la víctima de si mismo? Porque si bien, viví situaciones de alguna forma… injustas, también es cierto que una vez que somos adultos hay que tomar responsabilidad. Ya el daño no venía de los eventos si no de la no aceptación de lo sucedido. ¿Y qué ganaba con esto? ¿Podía cambiar lo que ya pasó? NO. Entonces sólo ganaba sumirme en una gran tristeza que me llevó incluso a enfermarme.

El camino

Falta… falta mucho pero unas cuantas cosas he quitado ya y eso me hacer ver más claro y ser más cruda conmigo misma. Por eso luego el proceso se siente más lento y si… es más lento pero también más profundo.

Hoy estoy en ese punto donde no me paro en trivialidades… y en este proceso de internalizar… voy por todo aunque duela.

NO MAS LA VICTIMA

Como dijo mi amiga… aún con culpas y tristezas pero, NO MÁS LA VÍCTIMA.

No negocio mi bienestar… no negocio mi tiempo… no negocio mi amor propio.

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